Armado de la mochila

Armado de la mochila

 El armado de una mochila, aunque no suene algo muy significativo, puede muchas veces serlo, sobre todo si uno ya ha pasado malas experiencias y sabe bien que por cargar más de lo indicado, o simplemente por no ordenar el material del modo correcto, cargar con nuestras cosas puede volverse una experiencia para olvidar.

De este modo, para que la carga de viaje no sea un mal recuerdo, es preciso prepararse, y junto ello, recordar que el buen equilibrio de la mochila con el cuerpo es fundamental para el confort y mejor desempeño en el uso que le vamos a dar.

Para comenzar, vale destacar que así como no hay una mochila que sirva para todo tipo de viaje (próximamente una guía sobre cómo elegir mochilas), tampoco existe una distribución ideal o predeterminada en cuánto a cómo ordenar al interior de ella los materiales de excursión.

¿Cómo se hace entonces? Bueno, la formula está en conocer bien qué tipo de trayecto se realizará, ya que la forma de distribución del equipo en la mochila cambia de acuerdo a la actividad a ser practicada.

A modo de ejemplo, dividiremos los tipos de caminatas en tres, de acuerdo a su dificultad: caminatas suaves, intermedias y difíciles. Segmentación aconsejada de manera generosa por el blog Creadores de senderos.

Por caminatas suaves entenderemos los recorridos por terrenos llanos y descampados, comúnmente asociados a salidas de  Camping y excursionismo. En estos casos se aconseja situar el material pesado lo más alto posible y cercano a la espalda, de forma de mantener el centro de gravedad de carga en la altura de los hombros.

En las caminatas intermedias, aquellas a realizar en terrenos accidentados como senderos con subidas, bajadas y fuertes curvas, comunes en escaladas y trekking de ascenso y descenso, el centro de gravedad debe ser bajado para el medio de la espalda o lo mas próximo a éste.

Finalmente, en caminatas difíciles, en donde el terreno es muy accidentado y se llevan grandes cargas, como sucede en expediciones de alta montaña, se realiza otro cambio, pudiendo colocar el material pesado de la mochila en el fondo de la misma, lo que permite mayor libertad de movimientos y por lo mismo menor desgaste físico durante la jornada.

Entonces, antes que nada, hay ver qué tipo de trayecto realizaremos. Luego de ello es que podremos comenzar a organizar nuestro equipo, de acuerdo a su peso, en el interior. Esto no sólo nos permitirá para realizar un viaje más agradable y placentero, sino también prevenir lesiones e incluso colocarnos y quitarnos la mochila sin ayuda.

Peso mochilas

En este gráfico vemos como se debe distribuir el peso de acuerdo al tipo de recorrido que haremos.

Otros consejos importantes, ahora en cuanto al armado, es que ninguna parte del equipo quede colgando fuera de la mochila. Esto, porque puede mojarse en caso de lluvia, así como dificultar los trayectos en senderos de arbustos frondosos.

A su vez, es relevante probar las correas de la mochila, y ajustarlas si es necesario. La idea es punto medio, que no aprieten, pero que tampoco queden flojas. Por último, si se viaja en grupo, vale la pena revisar los distintos pesos y distribuir el equipo de uso común; esto ayudará a ganar volumen y a aliviar el peso.